Acción Plaza de Armas
A 530 años de caminar portando la herida colonial, seguimos habitando estos territorios sagrados con la esperanza arraigada en sus cerros, valles y cauces, que escondidos bajo el cemento nos siguen convocando.
El Valle del Mapocho ha constituido un sitio de paso desde tiempos ancestrales, donde además cohabitaron distintos pueblos en un constante intercambio cultural en un período previo a la invasión y colonización española. Entre estos pueblos encontramos a la Cultura Aconcagua, Diaguita, Mapuche y Quechuas, entre otros. La historia oficial narra que Pedro de Valdivia fundó Santiago en un valle deshabitado. En cambio la historia contenida en la tierra, lejos de la ficción colonial, revela diversos poblados ancestrales, entre ellos un centro administrativo incaico que se encontraba en la Plaza de Armas, el tambo mayor. Hoy, la tierra cubierta alberga una arquitectura antigua, ofrendas de barro y quizás cuántos cuerpos, yacen aquí, bajo este suelo.
Espíritus antiguos y ancestrxs que yacen bajo el cemento: les pedimos permiso para que nos acompañen en este encuentro. Nosotrxs que llevamos anidada en el pecho el pulso de la resistencia mestiza de Abya Yala pedimos protección a sus espíritus como guardianes de los territorios y las aguas.
Persistiremos tejiendo afectos, por eso:
“Decretamos la caída de este cis-tema colonial, capitalista, heteropatriarcal y extractivista, su sistema de opresiones, violencias y usurpaciones, para que nunca más habitemos el dolor de la pérdida de unx de nosotrxs, de ver secarse un río, quemarse un bosque y extinguirse un glaciar.
Porque no tiene raíz caerá.
Porque no tiene memoria, perecerá.
Porque no entiende de amor, desaparecerá.
Porque no entiende de vida, morirá.
Nosotrxs, la naturaleza resiliente, rebrotaremos.
Nosotrxs, que tenemos memoria, permaneceremos.
Nosotrxs, que sabemos de amor, floreceremos.
Nosotrxs, que entendemos de vida, reverdeseremos.”
Sugerencias para caminar por la plaza:
Imagina ver a través de las capas que tienes bajo tus pies,
que recubren, ocultan, empujan y esconden.
Hablale a la tierra aunque no la veas.
Escuchala aunque no puedas tocarla.
¿Qué sustenta este suelo?, ¿Qué está por debajo?
¿Cuáles acontecimientos, sonoridades y narrativas emergen en medio de esta Plaza?
Somos un sólo cuerpo.
Cuerpo de tierra.
*Manifiesto declarado por las colectivas Bitácora de aguas, Frecuencia Terrícola y Centro Cultural Antü Newen, quienes portaron el lienzo con la pregunta desde la V Región y nos acompañaron en la deriva.
MULTIMEDIA
Este video fue realizado por Amaranta Espinoza, con la fotografía de Daniel Ohtonqui y música de La Chimuchina.
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