Deriva Tinku Mapocho
Con acepciones diversas, Tinku es un término quechua que refiere al principio dual de complementariedad entre opuestos, un espacio de encuentro o “negociación” entre diferentes y/o similares. Desde su perspectiva geográfica, se refiere a la junta o bifurcación de caminos o ríos. En ambos casos, encuentros y desencuentros pueden portar violencia y caos, al mismo tiempo que orden y armonía.
Hemos hecho de nuestro dolor, rito.
Quizás siempre al margen, al costado del río.
Este antiguo desencuentro de aguas, ha sido testigo de más de un siglo de disputas, que se actualizan cotidianamente. Sitio liminal, de energías disponibles, catalizadoras de conflictos. En nuestros cuerpos corren como ríos memorias colectivas de violencias y resistencias desatadas en torno a este Tinku.
“Un cuerpo en forma de río, un cuerpo con lenguas que lo escriben no está solo.
Esa geografía se ancla a todos los muertos que se arrastran con la fuerza de las aguas y te acompañan en cada paisaje.”
Memorias que se desbordan y chorrean por la Alameda, dibujando el cauce de la antigua Cañada, bordeando islas de malezas subversivas que brotan en medio de la infraestructura colonial que intentó dominar el Mapocho.
Cuando nos encontramos, somos río también.
Por la memoria rebelde de este cuerpo de agua mutilado y su cauce histórico.
Por las memorias de todos los cuerpos rebeldes que han volcado aquí sus luchas.
“Me mira este río,
este anciano río que está lleno de nostalgia y dolor
por aquí pasaron los huinca, pienso (…)
Después de estas palabras, se fue su canto, el aliento
del río ya tiene mi corazón, Mapocho me dio
el primer camino, el que va delante,
su aliento abuelo, donde florecerá la sangre de los antepasados
del Mapocho del mapuche
mañana hermano tocayo, florecerá la estirpe guerrera del río
su sangre florecerá.
Ya no estoy solo, abuelo, me digo.”
ÜI (fragmento), Adriana Paredes Pinda
“Yo quisiera decirle que siento como se levanta y como retumba, que a pesar de ser imperceptible por el ruido de los autos y todo, acá en los audífonos, me hace sentir como si fuera un rayo que atraviesa la ciudad y lo siento retumbar, siento su retumbe. Cuando veníamos caminando pensé, en las cosas que observé, las ramas, los escritos y que además, es fuerte tener un río enjaulado, porque hicieron estos muros para poder contenerlo y eso hace que nosotros no nos podamos acercar a él y el monte que está ahí tampoco se puede acercar a él. Agradecerle por haberme dejado sentir.”
“Río lindo que varias veces te he cruzado, he soñado y te sigo, te sigo.”
Mensajes anónimos al río, Deriva mayo 2023
MULTIMEDIA
Este video fue realizado por Amaranta Espinoza, con la fotografía de Tamara Uribe, la música de Joaquín Contreras, intervención analógica de Amalgama Lab y la colaboración de Macarena Ortiz.
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